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Mostrando las entradas etiquetadas como política

Solo el pueblo salva al pueblo

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Cuando se habla de polarización, casi siempre se piensa en la división clásica entre izquierda y derecha. Sin embargo, esa es solo la superficie. La verdadera fractura, la que atraviesa de verdad nuestras sociedades, no está en la ideología sino en los intereses: por un lado los ciudadanos y por otro los políticos. Los ciudadanos vivimos pegados a la realidad. El despertador que suena temprano, el trabajo que hay que conservar, la hipoteca o el alquiler, los niños que necesitan atención, los mayores que requieren cuidados. La vida de la mayoría de la gente está marcada por la urgencia de sobrevivir, por la necesidad de sacar adelante a la familia, de conservar la casa, el coche, los pocos ahorros. En cambio, los políticos habitan un mundo distinto . Sus horarios, sus preocupaciones y hasta sus prioridades se parecen poco a los nuestros. Ellos dedican su tiempo a mantener privilegios, a jugar con presupuestos que no salen de su bolsillo, a cuidar una imagen pública que garantice que se...

La política: el futuro de los mediocres

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En la actualidad, la política se ha convertido en un refugio para los mediocres . Mientras los jóvenes más brillantes que salen de la universidad buscan carreras en el mundo financiero, el emprendimiento o profesiones liberales , la arena política queda relegada a aquellos que no encuentran su lugar en esos ámbitos más competitivos. Este fenómeno no es solo una percepción; es una realidad que está afectando profundamente a nuestras sociedades. Los jóvenes más talentosos no solo buscan recompensas económicas, sino también prestigio social y reconocimiento . Quieren estar orgullosos de su contribución a la sociedad. Sin embargo, la política ha perdido ese prestigio y se ha convertido en sinónimo de sospechas, descrédito y mala fama. Como resultado, los más brillantes prefieren evitar ese camino, dejando la política en manos de quienes no destacan en otros ámbitos. Aquí es donde la élite y los ciudadanos influyentes tienen un papel crucial. Los empresarios y líderes de opinión, que e...

Sin guiño no habrá Rey

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Hay quien dice que los perros cuando se aproxima un terremoto lo perciben. Se ponen nerviosos porque, de alguna manera, saben que algo grave va a pasar. Los humanos no tenemos esa capacidad, al menos no de forma inconsciente, nuestra única opción es usar nuestro conocimiento, nuestra razón y, si somos sabios, nuestra intuición para deducir que algo traumático se aproxima. La flagrante perfidia de los que ocupan los puestos de poder político en España y la desidia de los ciudadanos que tienen la capacidad y los medios para influir en nuestro futuro nos están aproximando a una situación límite a la que seguirá una gran explosión social. Los perros no nos ayudan en este caso con su percepción pero nuestra intuición nos dice que eso es lo que va a pasar. Además de los políticos y de la élite de ciudadanos, hay una tercera pieza, singular y muy importante, que lleva ya demasiado tiempo mirando para otro lado. La tercera pieza es la corona. La tercera pieza en cuestión tiene nombre, un nombr...

Harakiri o revolución

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Los políticos tienen privilegios. Los tienen y los conservan porque son ellos los que tienen que decidir eliminarlos y no les conviene. Si hiciéramos un referéndum para quitarles estos privilegios la mayoría a favor del SÍ sería apabullante pero ¿por qué no se convoca ese referéndum? La respuesta es obvia, ellos tendrían que convocarlo y nadie puede obligarlos. Cuando hablamos de corrupción, todos opinamos que los corruptos deberían devolver todo lo que hayan ganado ilícitamente. No hay duda, pero ¿Por qué no se adaptan las leyes para introducir esto? Pues porque los únicos perjudicados serían los políticos y no les conviene. En un país donde están regulados los incrementos de ingresos y precios de tantas cosas (medicamentos, servicios públicos, energía, etc.) los políticos, de cualquier nivel, pueden elevar sus retribuciones sin más que ponerse de acuerdo entre ellos mismos. ¿Cuál sería el resultado de un referéndum para abolir estas subidas de salarios? ¿Nos darán la oportunida...

Buscamos a los mejores

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Decía Platón que “El precio de desentenderse de la política es ser gobernado por los peores hombres”. Hace años que estoy muy de acuerdo con este pensamiento de Platón y, aunque quisiera, no puedo (ahora tampoco quiero) desentenderme de la política. Hace tiempo que decidí que cuando las circunstancias me lo permitan voy a dedicar mi capacidad, mientras la tenga, a la política. Ya llevo años pensando en que hacer, cómo hacerlo y con qué límites. Estoy seguro de que muchos de mis amigos, colaboradores y familiares se sorprenderán al leer esto, otros muchos entenderán, los que más me conocen, que no hago más que salir del armario de las personas inquietas que tardan en decidirse a dar un paso al frente. Debo empezar por reconocer que no soy político ni tengo experiencia en ello ni, seguramente, vocación para trabajar en política al uso. Soy ingeniero, de nacimiento creo, y empresario por vocación, necesidad y por ambición. Por lo tanto sé que nunca ocuparé ningún puesto po...

Un lujo que no nos podemos permitir

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Creo que si hay una idea que compartimos hoy casi todos los españoles y que aparece en todas las conversaciones, sea cual sea el tema inicial, es el bajísimo nivel de la clase política que ocupa nuestras instituciones. Los amigos que hace un par de años defendían con entusiasmo que los malos eran los otros y que entre los suyos eso no pasaba, hoy, gracias a dos “iconos” representativos de nuestro gran nivel como son Zapatero y Rajoy, han llegado a la conclusión más compartida por los españoles:  ¡¡ que clase política tan penosa tenemos !! Evidentemente detrás de una conclusión tan generalizada y compartida por empresarios, ejecutivos, profesionales de todas las clases, empleados de todo tipo, obreros, funcionarios y como no taxistas (es enorme lainfluencia de los taxistas) Detrás de una opinión tan compartida tiene que haber una verdad y la cuestión que me preocupa, admitiendo como cierta esa conclusión popular, es ¿por qué? En alguna entrada anterior de este blog ...