Los que ya lo sabían
En Sarmacia, algunos hombres ya sabían que el presidente Viktor iba a ser detenido. No muchos. Quizá veinte personas en todo el país. Tal vez treinta. Funcionarios de alto nivel, magistrados, un puñado de policías con responsabilidades muy específicas. Gente que no había buscado saberlo, pero que lo sabía porque alguien tiene que saber estas cosas cuando ocurren. Y esto iba a ocurrir. Sarmacia es un país pequeño de Centroeuropa. Moderno en su apariencia, con edificios de cristal en la capital y una democracia que durante décadas funcionó con la eficiencia tranquila de los países que han aprendido de sus errores históricos. No es un país donde pasen cosas dramáticas. O no lo era. Viktor llevaba casi una década en el poder. Había llegado con promesas de regeneración, con un discurso que conectaba con la gente joven y con la capacidad de explicar problemas complejos de forma sencilla. Era carismático, inteligente, y sabía moverse en los pasillos del poder europeo con la soltura de quien h...