Votar sin elegir: la gran trampa de las listas cerradas
Imaginemos por un momento a Rousseau contemplando la democracia moderna. Si alguien le explicara que el poder legislativo de un país europeo, en teoría uno de los más cercanos a la voluntad popular, está amarrado por unas listas cerradas que deciden los partidos, probablemente sentiría un escalofrío . Y es que la realidad del sistema electoral español ha creado una desconexión profunda entre representantes y ciudadanos. Las listas cerradas, que fueron justificadas en la transición como un mecanismo para dar estabilidad a una democracia recién nacida, se han convertido en una reliquia que ya no responde a las necesidades actuales. Con el paso de los años, España ha madurado democráticamente y lo que antes podía tener sentido como una medida de transición ahora se percibe como un obstáculo para la verdadera representatividad. En Europa, la mayoría de las democracias han optado por sistemas más abiertos o mixtos. Sin embargo, en España las listas cerradas siguen siendo la norma, y con el...