De Lepanto a Hormuz
Relato de ficción Una advertencia antes de empezar. He transcrito reuniones durante décadas. He estado presente en momentos que cambiaron el curso de países, de gobiernos, de vidas. Sé distinguir una conversación importante de una conversación que importa de verdad. Lo que ocurrió aquella mañana en Ankara era de la segunda clase. No lo digo para dar gravedad a lo que sigue. Lo digo porque el lector tiene derecho a saber, antes de leer la primera línea, que detrás de cada palabra elegante que se pronunció en aquella sala, detrás de cada concepto estratégico, de cada análisis frío y cada metáfora cultivada, había algo que ninguno de los presentes nombró en ningún momento. Vidas humanas. No como concepto. Como realidad. Cientos de miles, quizás millones, dependiendo de en qué dirección doblara la conversación. Los hombres que planean en salas sin ventanas raramente piensan en eso. No porque sean monstruos. Sino porque pensar en eso hace imposible planear. Yo sí pienso en eso. Llevo m...