El Manual para Destruir una Superpotencia
Los imperios no caen derrotados en batallas épicas. Caen exhaustos, quebrados desde dentro, incapaces de sostener el peso de su propia ambición. El Imperio Español no cayó en Rocroi. Siguió existiendo casi dos siglos más después de esa derrota. Cayó porque se quedó sin plata de América, porque las guerras constantes en Flandes vaciaron sus arcas, porque el oro que entraba por Sevilla salía inmediatamente hacia banqueros genoveses y flamencos. España mantenía el mayor imperio que el mundo había visto, con tercios invencibles y flotas que surcaban todos los océanos. Pero cada guerra costaba más de lo que generaba. Cada victoria era más cara que la anterior. Y al final, no fueron derrotados militarmente. Simplemente se quedaron sin dinero para seguir jugando. Roma no cayó ante los bárbaros; cayó porque ya no podía pagarse a sí misma. El Imperio Británico no perdió una guerra decisiva; se quedó en bancarrota después de dos guerras mundiales que consumieron todo su músculo económico. La...