Entradas

Mostrando entradas de diciembre, 2025

La Fórmula de la Sabiduría

Imagen
Tengo una idea de ingeniero: la sabiduría se puede medir con una fórmula . No es algo místico ni inalcanzable. Depende de cuatro variables concretas. Y una de ellas es tan poderosa que, sin ella, todo lo demás no sirve de nada. La fórmula es esta: Sabiduría = (Inteligencia + Conocimiento + Experiencia) × Humildad Déjame explicarte qué significa cada factor y por qué esta ecuación tiene implicaciones brutales. Los Cuatro Factores Inteligencia Hay gente más inteligente y gente menos inteligente. Es una realidad incómoda, pero es real. La inteligencia facilita ser sabio, pero no lo garantiza. Una persona muy inteligente puede producir brillo, ideas rápidas, argumentos sofisticados. Pero brillo no es criterio. Y criterio es lo que define la sabiduría. He conocido gente brillantísima que toma decisiones estúpidas. Y he conocido gente de inteligencia modesta que tiene un juicio excepcional. La inteligencia ayuda, pero no basta. Conocimiento Lo que has aprendido: libros, estudios, ...

Gracias, Gen Z, por no dejarnos morir solos

Imagen
  - Una carta de un tipo de 70 años a los que tienen 25 - No os conozco. Probablemente nunca nos crucemos. Pero necesito deciros algo. ¡Gracias! Gracias por hacer lo que mi generación no tuvo huevos de hacer cuando nos tocaba. Gracias por quemar el parlamento de Nepal cuando os censuraron. Por asaltar el de Kenya cuando os robaron. Por tumbar a Sheikh Hasina en Bangladesh. Por llenar las calles de Rabat, Antananarivo, Lima, Manila, Jakarta. Gracias por demostrar que todavía existe gente que no acepta la mierda como normal. La continuidad que no sabíais que portabais Creéis que sois los primeros en usar Discord para derrocar gobiernos corruptos. No lo sois. Hace 2400 años, Sócrates usó el ágora de Atenas para hacer exactamente lo mismo. Preguntar lo incómodo. Desafiar a las élites. Hacer que los jóvenes pensaran por sí mismos. Lo mataron por ello. Le llamaron "corruptor de la juventud". Exactamente lo que dicen de vosotros. Hace 500 años, unos estudiantes de la E...

Los que ya lo sabían

Imagen
En Sarmacia, algunos hombres ya sabían que el presidente Viktor iba a ser detenido. No muchos. Quizá veinte personas en todo el país. Tal vez treinta. Funcionarios de alto nivel, magistrados, un puñado de policías con responsabilidades muy específicas. Gente que no había buscado saberlo, pero que lo sabía porque alguien tiene que saber estas cosas cuando ocurren. Y esto iba a ocurrir. Sarmacia es un país pequeño de Centroeuropa. Moderno en su apariencia, con edificios de cristal en la capital y una democracia que durante décadas funcionó con la eficiencia tranquila de los países que han aprendido de sus errores históricos. No es un país donde pasen cosas dramáticas. O no lo era. Viktor llevaba casi una década en el poder. Había llegado con promesas de regeneración, con un discurso que conectaba con la gente joven y con la capacidad de explicar problemas complejos de forma sencilla. Era carismático, inteligente, y sabía moverse en los pasillos del poder europeo con la soltura de quien h...

La Tribu Equivocada

Imagen
Piensa en tu compañero de trabajo defendiendo a su partido. El que te suelta los argumentos oficiales como si fueran suyos. El que justifica lo injustificable con la cara seria. El que dice "es que hay que entender el contexto" cuando pillan a los suyos. ¿Lo has visto ridículo alguna vez? Claro que sí. Todos lo hemos visto. Ahora la pregunta difícil: ¿Te has visto ridículo a ti mismo cuando haces lo mismo? Porque lo haces. Todos lo hacemos. Cuando es tu equipo, encuentras la manera de justificarlo. "No está probado", "son montajes de la prensa", "y el otro qué", "hay que ver el contexto completo". Los mismos argumentos que te parecen patéticos cuando los usa el otro. Nadie se cree realmente que Ayuso no sabía lo de su hermano con las mascarillas. Ni que Sánchez no tenía ni idea de Air Europa, de lo que hacía Ábalos, o de que Paco Salazar era un acosador. Ni que Feijóo desconocía quién era el tipo del yate o las irresponsabilidades d...

No somos indecisos: somos peligrosamente independientes

Imagen
Hay una cosa que siempre me ha parecido fascinante: lo rápido que algunos ciudadanos se convierten en portavoces voluntarios —y gratuitos— de los partidos políticos. No sé en qué momento la gente empezó a repetir como papagayos los mismos eslóganes que escuchan en la radio o en la televisión, sin un solo gramo de pensamiento propio. Es una especie de coreografía nacional del automatismo mental. Basta con que Ayuso diga “la izquierda destruye” para que miles de personas se pongan a repetirlo como si recitaran el Padrenuestro. Y si Sánchez dice “la derecha saquea”, automáticamente se activa el coro contrario, sin que nadie se pregunte ni un segundo si lo que está diciendo tiene algún sentido real para su vida. Son como animadoras de un partido de fútbol, pero sin sueldo. Y ahí estamos algunos —pocos, pero existimos— que miramos este espectáculo con una mezcla de asombro, ironía y cierto entretenimiento antropológico. Porque sí, hay una minoría social que no se identifica con ninguna ban...